23 September 2015

F.A.P.

Cuando vi caer la segunda torre recuerdo haberle preguntado a mi padre si pensaba que empezaría la tercera guerra mundial, y que si no le daba miedo lo que pudiera pasar. Después de interrumpir una de sus eternas melodías sin título que chifla a manera de mantram, sin siquiera desviar la mirada del camino, me dijo que el mundo se había venido acabando desde que el era un niño.

“Desde invasiones extraterrestres, guerras, múltiples crisis económicas que amenazaron con dejarnos sin siquiera frijoles, hasta incontables profecías antiguas sin cumplirse. Todo he escuchado, todo he sobrevivido. El mundo se acaba cuando tú te acabas, vive tranquilo.”- dijo en un tono sereno y hasta cierto punto desinteresado antes de retomar por enésima vez la única estrofa que recuerda de una de sus olvidadas canciones favoritas.

Aun y cuando la psicosis apocalíptica es considerablemente menor este año que en la incongruente "catástrofe cibernética" del 99, la gente espera con nuevas ansias el novelesco fin expiatorio.
Los aferrados a una plástica e impersonal fe portan en escalofriante silencio la máscara de la “tranquilidad en el redentor” abrazando por adelantado  la esperanza de la oferta de una reluciente morada ultra terrenal. En las nubes, en paz, en arrepentida felicidad eterna.

Los supuestamente más informados, los imbuidos en pretensión, los que casi despectivamente se autoproclaman “intelectual y espiritualmente elevados”, dicen estar tranquilos y hasta cierto punto ansiosos por la venidera redención de la raza humana por la caída del Quinto Sol o de cualquier otra profecía folklórica que, ni es de su origen cultural, ni entienden por completo en realidad.
Son estos últimos los mismos que escudriñan pedantes y con desdeño teorías pseudo-científicas que nunca habían escuchado antes del furor de los Mayas y el 2012, y que sin acceso a internet en sus dispositivos móviles jamás habrían podido “conocer”. Citando con soberbia a pensadores del frío continente cuyos apellidos ni siquiera se esfuerzan por pronunciar bien, pretenden dar cátedra a los simples y ciegos mortales acerca del humano y justificable pánico colectivo del que son (somos) víctimas.

Hay todavía una tercera categoría de individuos prontos a expirar. Hablamos pues, de los tibios de carácter. Los tímidos de día y temerosos de noche. Aquellos que tienen toda su vida esperando una oportunidad para dar rienda suelta a sus impulsos mas "bajos". Son ellos los que con mayor recelo e indecisa desesperación esperan una nota amarillista, un nuevo profeta charlatán y una decadencia sistemática de todo cuanto llamamos sociedad.

Sería entonces, y solo entonces, cuando en espera del último de los días, podrían disfrutar de ser sí mismos sin temor a represalias del doble moralismo que enviste al mundo en el que viven. Una vez destituido por ser irrelevante, el falso civismo del que son víctimas ya no representaría impedimento para dar vuelo a sus más honestos deseos. Una última semana de libertad sin “peros”, desnuda y verdadera plenitud del mamífero hedonista que en verdad somos.

De este tercer estrato es del que todos nosotros, en mayor o menor grado, invariablemente formamos parte. Consciente o inconscientemente, en la superficie o muy en lo más escondido de nuestro principio del placer. Sin reserva, sin excepción. Algunos lo aceptan con un descaro refrescante, algunos sienten lastimado su ferviente religioso de bolsillo, pero si la critica duele es porque encontró donde postrarse.

Lo más interesante es que, leyendo esto, al ocuparnos de situar a nuestros conocidos en una de estas personalidades, y al mismo tiempo al intentar catalogarnos o identificarnos a nosotros mismos, perdemos piso y se nos olvida que si mil fueran las razones y mil las categorías, todos tenemos un fin común. El origen humano y sobrio que entre el bullicio informático es olvidado hasta por el más entusiasta de los lectores. 

El anhelo es uno y la esperanza global. Es característica inherente al nuevo mundo y al individuo contemporáneo.  El dogma apocalíptico ha tenido siempre, y seguirá teniendo, aparte del fin mercadológico, un fin aún más sencillo: El deseo de un nuevo comienzo, las ganas de borrar todo error y empezar de cero.

Al no estar seguro de su propia espiritualidad y de su relación con el ente superior de su preferencia, el hombre de este siglo espera continuamente y en agonía la idea de un fin catalizador que lave la culpa generacional  que no solo no entiende, sino que tampoco sabe de dónde vino, ni sabe qué hacer con ella. Por eso, si no hay un Armagedón próximo en sus libros, lo sueña, lo necesita, lo fabrica. Así de grande es la desesperación del portador del pecado preconcebido.

Es por eso que en caso de que este en verdad fuese el fin, te dejo este escrito que espero te ofenda o mínimo te haga sonreír una última vez antes de que tu insignificante existencia y la mía sean diluidas de nuevo en el cósmico mar del todo.

Si fuera solo un 21 de Diciembre más y alcanzáramos a vernos en el próximo año, espero recuerdes a mi padre silbando y sepas que el mundo se acaba cuando te acabas tu, o peor aún...cuando nunca empiezas.

Feliz Navidad, Felices Fiestas, Feliz Apocalipsis Purificador.

03 August 2015

EL DESARROLLO INDUSTRIAL EN MÉXICO: UNA REVOLUCIÓN CONSTANTE

EL COMIENZO

Desde que el General Porfirio Díaz, presidente y dictador mexicano entre 1876 y 1911, diera inicio al sistema ferroviario que impulsaría tremendamente el desarrollo económico a través de el comercio local y extranjero, la historia del país ha sido colmada de múltiples sucesos importantes en el área tecnológica e industrial que lograron hacer de México lo que por muchos ha sido considerado como "el país Latinoamericano más influyente en las relaciones internacionales de negocios". Ya sea con otros continentes, o bien con países hermanos en Norte y Sudamérica, nadie puede negar la importancia del papel clave que México juega en la era industrial.

LOS ÚLTIMOS 25 AÑOS

Aun y cuando muchos personajes icónicos en la historia y evolución de la economía mexicana han creado significativos movimientos que dirigieron al país hacia el progreso comercial e industrial, los últimos 25 años han sido de increíble relevancia, no solo para el país mismo, sino también para las relaciones comerciales a nivel global.

Es bastante claro que algunos tratados de comercio recientes con titanes de la industria como Japón, España y China han logrado aumentar significativamente nuevas sociedades en el negocio de las exportaciones e importaciones en los últimos años, pero las pre-existentes y constantes relaciones exitosas con socios en el continente americano son las que en verdad lograron sentar las bases firmes en el negocio de comercio exterior del México moderno.

Tal es el caso de tratados multinacionales como el Tratado de Libre Comercio (TLC), el cual puede ser considerado como el tratado pionero que propicio la excelente relación comercial que actualmente sigue en vigor entre Canadá, Estados Unidos y México. Existen opiniones contrariadas respecto al verdadero propósito detrás del TLC, y la discusión acerca de si ha sido algo bueno o malo continua desde el día en que se hizo oficial, pero el efecto positivo que ha tenido en el desarrollo y crecimiento industrial de sus participantes es irrefutable.

PROGRESO CONTINUO

Décadas atrás, lo que hacía atractivo al suelo mexicano para los inversionistas extranjeros era la perfecta combinación entre una vasta cantidad de recursos naturales, maquiladoras importantes y bien consolidadas en la zona costera, grandes porciones de territorio disponibles para renta en ambas fronteras y una mano de obra barata en todos lados.

Sin embargo, a pesar de que el atractivo para invertir en el sector industrial en México se mantiene constante a través de los años gracias a los factores antes mencionados, el enfoque en ellos ha evolucionado de una manera  que asemeja a la gran mayoría de las estrategias aplicadas por los líderes  industriales del primer mundo, dejando perfectamente claro el hecho de que considerar asentarse en territorio mexicano es indispensable, tanto para emprendedores, como para potencias bien consolidadas y de renombre.

Claro que todos esos factores siguen atrayendo atención hacia México, especialmente ahora después de que el gobierno federal hizo una enorme reforma a las clausulas constitucionales y políticas comerciales que regulan la manera en que compañías extranjeras pueden invertir en nuestro país. Pero también, hay otras dos variaciones muy importantes respecto a los temas de ubicación geográfica y mano de obra que avalan la considerable mejora de lo que México ofrece hoy en día: Puertos Secos y Talento Profesional.

COMERCIO MARÍTIMO MAS ALLÁ DE LA COSTA

Los Puertos Secos, también llamados Puertos Interiores, han permitido que se desarrolle toda una nueva forma en la que el comercio exterior funciona alrededor del mundo. Con una estrategia completa de soluciones integrales, estas instalaciones fuera de la costa dan a clientes y/o proveedores todo lo que necesitan en cuestiones de logística "punto a punto": procesos aduaneros extendidos, transporte (flete intermodal,  transporte intermediario, etc.) y hasta almacenamiento. 

Estas facilidades dan como resultado una reducción significativa en costos generales, lo que en consecuencia hace que estos negocios internacionales sean, no solo más baratos, sino también mucho más fáciles.  

En México, dos pioneros han revolucionado por completo los procesos de transporte y logística de comercio internacional para la mayoría de los puertos en el país, o al menos aquellos con mayor tráfico. El Puerto Interior en Silao, Guanajuato (http://puertointerior.com.mx/) y el Interpuerto en Monterrey, Nuevo León (http://www.interpuertomty.com/) han logrado vincular las vías principales de fletes y transportes con puertos marítimos para optimizar los procesos de logística para la mayoría de las locaciones industriales principales del país.

UN PUENTE DE DOS SENTIDOS ENTRE EDUCACIÓN E INDUSTRIA

¿Fue el crecimiento de la industria lo que desató una mayor demanda de profesionistas?, ¿o fue acaso que los altos estándares en educación profesional de calidad ofrecieron un mayor mercado de profesionistas para que la industria se desarrollara exponencialmente?

La relación entre un sector industrial en continuo desarrollo y la sobre-producción de talento profesional es algo muy común en economías desarrolladas alrededor del mundo, y México no parece ser la excepción.

En el pasado, una mano de obra tan barata que pudiese competir con países asiáticos era lo primero, y en ocasiones lo único, que las compañías extranjeras encontraban conveniente sobre la mano de obra latina. Hoy, gracias a la juventud profesionista altamente capacitada que México y Latinoamérica ofrecen, organizaciones internacionales alrededor del mundo han comenzado a implementar una fuerte estrategia de atracción de talento para estar en constante búsqueda de profesionales que puedan no solo ayudarles a consolidar una compañía más sólida, sino también para mejorar la relación comercial internacional de lo que se ha convertido en la exportación más importante que sale de México: sus mentes.   











22 May 2015

A quick glance at: Chapultepec


Castle's front entrance / Entrada frontal del castillo 


Rising from a fog-covered forest, Chapultepec Castle is preserved in tiptop conditions and welcomes visitors from all around the globe every day. It's beauty stands out among the corporate buildings and skyscrapers around it, challenging the space-time perception of each and every one of its visitors. The view from the Torre Latinoamericana is quite impressive indeed, but the view once enjoyed by Maximilian I, and some other leading characters from Mexican history, is so beautiful it can almost make you forget about its bittersweet and misrepresented story.

Erguido entre neblina y bosque, el Castillo de Chapultepec se mantiene en envidiables condiciones y recibe a diario visitas de gente de todo el mundo. Su belleza resalta de entre los edificios corporativos que le circundan y juega con la percepción de tiempo y espacio de todo el que le visita. Si bien la vista desde la Torre Latinoamericana es impresionante, la vista que alguna vez gozaran Maximiliano y algunos otros, casi hace olvidar el resto de su agridulce y tergiversada historia.

                    Castle's rooftop garden / Jardín en la azotea del castillo 


Side chamber closed to the general public / Cámara lateral cerrada al público /


Left side balcony / Balcón izquierdo


Front entrance and main square / Entrada frontal y plaza principal


Front entrance's stairway / Escalinata de la entrada frontal


Rooftop's center tower / Torre central de la azotea




13 May 2015

A few rounds

When talking about the art of love and war, one thing is and has been forever certain…everything goes. From the meanest of the attacks, to the most experienced techniques ever elaborated, they’re both a battle that has only one goal: To be truly glorified in victory or to die in a magnificent and well deserved defeat. Commonly applied strategies and poetry associated to their supposed similarity are what trick us on thinking they’re both to be treated as one. And more importantly, due to the busy business world that we live in, we have come to believe that the same rules apply to the delicate and relentless process of Marketing and its fine procedures. A lie that, on desperate times, has been the push and downfall of not only worldwide companies, but national economies as well.

The difference is quite simple, really. Marketing is not to be seen as war, and definitely not as love, given that one does not sell what one loves. That is why when we start to build up a Marketing Strategy, we have to approach it as we do with Boxing.

Not only the number and power of the hits count, the technique is also key. Therefore, the combination of might and skill surely should be enough to grant you the delightful triumph over a couple of rounds, shouldn’t it? Not necessarily. Just like in boxing, taking (or giving) blows below the belt may not only be forbidden, but also most assuredly would get you out of the competition in no time, whereas in matters of war and love said blows might just be the desired match point.


Being that said, Marketing as well as Advertising, sometimes is shown before our eyes as a lovely combat, when it's actually more of a fully dedicated discipline. We have to take in consideration years of training, a whole lot of strength, impeccable endurance, a strike of luck and the god given weaknesses of our opponents. All of this so that finally, and after a long struggle, we can be awarded with a shinny and brilliantly earned T.K.O.


30 April 2014

A los artistas...

Normalmente un artista que “hace bien su trabajo” y es moderadamente reconocido por él, deja de ser relevante en su escena mucho antes de siquiera poder empezar a maquilar su segundo o tercer aire. Son solo aquellos catalogados como “adelantados a su tiempo” (etiqueta colocada irónica y paradójicamente después de que el artista ha muerto o se encuentra retirado)  quienes logran trascender mas allá de una galería estudiantil o un foro local donde no se cobre la entrada a los no más de 30 espectadores. Son solo ellos quienes son capaces de capturar la atención del público y el mezquino respeto tintado de envida de colegas y “conocedores del medio”.

Vivimos entonces en una época en la que la Carta a los Artistas de Juan Pablo II ha perdido casi toda relevancia y congruencia. La palabra "arte" se ha prostituido tanto como quienes la escudriñan para hacerse de un nombre mediante obras hechas en base a estándares frágiles y sin valor. Los “artistas” de nuestros tiempos (o al menos la mayoría de quienes con descaro se auto-proclaman como tales) ya no son ávidos esclavos de un  instrumento y un don. No se dedican ya los productores de obras a realizarlas intentando proyectar la belleza del influjo divino en la naturaleza. No se imita ya mortalmente al principio creador. No pueden las obras transmitir un sentimiento que no existe dentro de quien la realiza.

Entre deificar a los “Grandes Clásicos” (condenando a cualquiera que difiera de su majestuosidad) e intentar mantenerse a la despiadada vanguardia de las tendencias de “lo que viene”, el arte en manos de nuestra generación dejó de ser el canal que unía el aliento de Dios con el alma del hombre. Se convirtió pues, en un desesperado medio para intentar sobresalir de entre un mar de ovejas siguiendo un mismo plan de vida. Se intenta alcanzar la fama y fortuna que permitan esquivar la palpitante realidad que amenaza a una generación entera, la del cubículo que encierra y la corbata que ahorca.  

El comercial estereotipo de la estrella de rock, la actriz súper modelo o el enigmático pintor parece ser la única oportunidad de no perecer en el anonimato ante el gremio y el mundo. En un mundo donde el arte parece ser cada vez mas producto de la mercadotecnia, la moda y los medios de comunicación, es un verdadero “garbanzo de a libra” encontrar a alguien que verdaderamente sea merecedor del título de artista. No es imposible, es más bien poco probable.

Pero no todo está perdido. Todo movimiento tendiente hacia una catástrofe de orden social tiene como respuesta una reacción directamente proporcional en potencia, pero inversamente proporcional en sentido. En una ciudad en la que los foros culturales son, sino inexistentes, muy pocos, y donde la cercanía con nuestro vecino inmediato hacia el norte ha logrado no solo enfriar, sino abaratar y plastificar la exposición mediática hacia a las artes, la avasalladora demanda de espacios de expresión artística ha logrado impulsar a la oferta de foros de una manera que no se había presenciado en varias décadas.

La antes mencionada escasez en las artes, aunada al intercambio cultural con estados del sur resultante de la migración norteña en busca de mayores oportunidades artísticas, ha potenciado de manera significativa la revolución cultural de la que hemos sido testigos en los últimos cinco años. El músico no está atado a un club nocturno donde no le pagan, ni tiene que pedir favores para que su música tenga donde escucharse. Ya no se atiene a la mafia de organizadores y dueños de bares  porque ya no tiene miedo de ser criticado por tocar en una plaza pública. El pintor y el poeta ya no se limitan a su Facultad y a eventos especiales, porque saben que hay quien aprecie sus apariciones en parques y cafés.

Poco a poco, en lo que parecen pasos muy lentos, el arte en Chihuahua se logra abrir paso entre los desechables restos del bombardeo comercial que alguna vez lo devoró. El éxito de este renacimiento no radica en la unidad, ni en la difusión por redes sociales, y tampoco está en los movimientos estudiantiles resultantes de la situación por la que atraviesa el país. Nada más alejado de la realidad. El origen de esta reestructuración del concepto de "arte" en nuestros tiempos y en nuestro estado, es únicamente una consecuencia. ¿La causa?, el artista está harto. Pero ahora, en lugar de aguardar pasivo, ha decidido tomar acción.



A mis, alguna vez colegas, una felicitación. Al público, una invitación.